jueves, 9 de mayo de 2013

Hika Thoreau





                Hika nació a los 26 años y algunos meses de edad, se miró al espejo con los ojos llenos de legañas, barba de desaliñada de demasiados días, peinado aún por determinar y olor corporal de vertedero. Se miró con aire lastimero y sin pensarlo demasiado se puso nombre Hika Thoreau ->  /ika  Ɵuró/ -> [Ika Zuró]. Así, sin sentido alguno, ni argumento necesario inició su vida y, para ello, el primer paso era matar al viejo Asier que le servía de soporte óseo pero sobretodo graso. Así podría definirse un poco como de pronto, tras defecar ampliamente sobre el recuerdo del año 2012, y sin razón aparente decidí que era el momento de renacer cual ave Fénix. No lo voy a negar, desde entonces hasta ahora he dicho demasiadas veces eso de “este va a ser el primer día del resto de mi vida” sin embargo ahora, todo esto tiene más sentido que nunca.

                Y es que los nombres son importantes, nos definen o nos enmarcan en el entorno, delimitándonos y describiéndonos al mismo tiempo. También, en cierta forma, nos limitan. Esto no quiere decir que yo deje de ser Asier, ni que reniegue del mote “Txusti”, es simplemente que yo no elegí esos nombres sino que me fueron impuestos. Remarcan unas cualidades intrínsecas de mi desarrollo pero también configuran unas limitaciones que ya no quiero tener. Y no, no tengo doble personalidad ni tengo la intención de que por la calle la gente empiece a llamarme Hika, simplemente quiero desencorsetarme de quién soy y quien la gente espera que sea para, por primera vez en mi vida, ser quien quiero ser. Porque hoy más que nunca lo necesito.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Cara de gilipollas




                Hay ocasiones en las que uno repasa su vida profesional y se da cuenta de que la mayor parte de las veces se ha sentido como un imbécil o con cara de gilipollas en lugar de orgulloso con lo que hace. Por desgracia, en mi caso, a la cara de idiota se le une la indignación y la rabia. Lo voy a dejar claro antes de empezar: no me arrepiento de nada de lo que he hecho en los últimos nueve años, mi crecimiento personal ha sido enorme, el profesional está por demostrar. No es que lo ponga yo en duda, si no que pongo en duda que me dejen demostrarlo.

martes, 30 de abril de 2013

Los cambios de régimen no se hacen, se piden



                A veces las prisas no son buenas pero, como dijo una vez Pablo Iglesias en una charla, me empieza a apetecer tener sexo en la primera cita y no estar demasiado tiempo mareando la perdiz para nada. Algo así nos ocurre a muchos activistas (palabra que odio por cierto) comenzamos a perder la paciencia aunque, analizando las cosas racionalmente, somos conscientes de que los procesos ocurren cuando ocurren y no antes por mucho que se fuercen. 

                En mi caso, siendo sincero, durante mucho tiempo me he enfrentado a marxistas ortodoxos y acérrimos de la “pedagogía política” que aseguran que el proceso de transformación social tardará varias generaciones en llegar. Yo no tengo varias generaciones, no por falta de paciencia o de años por cumplir (tengo 26 años), si no por necesidades casi inmediatas que surgen en mi entorno. Sin embargo, en las últimas semanas noto como otro sector comienza a decir que es el momento de abordar la vía institucional para ocupar un espacio partidista desocupado actualmente por el trasnochado elenco de partidos existente. Entre ambos, cómo no, hay otro grupo minoritario que continúa en ese ridículo entrismo que pretende que entrando en las bases de los partidos o sindicatos transformarlos desde dentro para que sirvan como herramienta de cambio. Supongo que la verdad/realidad no se encuentra totalmente en ninguno de los grupos mencionados y que todos, en su medida, algo de razón llevan, sin embargo, como no podía ser de otra manera yo no abogo por ninguna de las dos vías.

miércoles, 10 de abril de 2013

Duelos



 

               Los duelos son en medicina y psicología esos procesos por los cuales las personas superan ciertos acontecimientos graves y de pérdida que le producen un shock o trauma en la vida. Estos traumas dependen mucho de cada persona, pueden ser cosas buenas como tener un hijo o malas como perder un ser querido. En otras ocasiones el proceso no es tan traumático a ojos de otras personas pero para uno mismo si es algo difícil de superar pues importan mucho emocionalmente: una ruptura amorosa, la pérdida de un trabajo, un fracaso personal o el cambio de residencia a otro país. Se supone que lo natural y no patológico es que estos procesos duren un año o año y medio porque la psicología clásica dice que si no se completa el duelo en ese periodo se puede entrar en procesos depresivos o ansiosos. Se supone…

martes, 9 de abril de 2013

Capitalismo y estado, una breve historieta



                Ayer se murió Margaret Tatcher, una lástima que esta noticia tardase 30 años en producirse porque si se hubiera muerto hace unos cuantos años tampoco hubiera pasado nada. Cierto es que hubieran puesto a otro títere en su lugar, pero mira una hija de puta menos oye. Lo que más me preocupa no es que se haya muerto (ya ves tú lo que me importaba la vida de esa señora) lo que me molesta es la ignorancia política de la gente y la cara de horror que te pone cuando te alegras de que se muera. Debe ser delito alegrarse de la muerte de una señora con las manos manchadas de la sangre de mucha otra gente y que además fue una de las principales figuras en el impulso del neoliberalismo en Europa. Así con todo hoy he decidido no hablar de la vida de esta malnacida (que para eso ya están TODAS las televisiones del eje derecha-capitalismo, si la sexta incluida) y me he decidido a explicar la socialdemocracia y relación capitalismo-estado a través de la historia, ya ves… es lo que tiene tener tiempo libre. Por cierto también me alegro de que se muriese una de las mayores propagandistas del régimen franquista y del machismo en la mujer: Sara Montiel.
                
                La socialdemocracia o pacto social no es más que un invento capitalista para calmar unas masas obreras que durante mucho tiempo pusieron en juego el estatus existente. Era algo así como la Pax Augusta, que no haya grandes revueltas internas para que yo siga matando y arrasando allende las fronteras. Por ello, durante casi cuarenta años, justo después de la II Guerra Mundial, los trabajadores y trabajadoras europeas disfrutaron de unos derechos (extremadamente limitados) que se les vendieron como conquistas sociales pero que no eran más que concesiones para apaciguar la virulencia del socialismo o lucha obrera. Pero para entenderlo mejor revisemos un poco la historia (muy resumida) de la relación capitalismo-estado.